Jul
Mi experiencia en el TAC
Ahora que ya estáis familiarizados con el TAC gracias al artículo de ayer, o al menos espero que así sea, os voy a contar mi punto de vista.
Antes de la operación pensar en que tuvieran que someterme a un TAC me daba muchísimo miedo. No por la claustrofobia, ya que es un aparato abierto al contrario que la Resonancia Magnética, que es el “tubo cerrado”, sino por otras cosas.
- Veía mi contorno menor que el tamaño del anillo, y pensaba que no iba a caber.
- La camilla es motorizada, aunque no sabía si soportaría mi peso.
- En un capítulo de House, un paciente obeso rompe la camilla de la Resonancia Magnética, que es como la del TAC.
Os puede parecer una tontería, pero era así.
El martes todo fue de maravilla. Era el primer paciente, o si había habido alguno antes ya se había marchado, por lo que apenas tuve que esperar. Me quité los objetos metálicos y me tumbé en la camilla. La enfermera, muy amable, me sujetó la cabeza a un soporte y me tapó con una manta plomada para que la radiación sólo afectase a mi cabeza y no a otras partes del cuerpo, especialmente a las que os estáis imaginando.
Tumbado pude darme cuenta de que, aún estando como estaba antes, habría cabido sin ningún problema a través del anillo.
Luego, quieto un minuto, mientras giraban las coronas y la camilla se movía lentamente. Y para casa. Hoy le llegarán los resultados al dentista si no le han llegado ya, y el día 27 me espera la “sesión de tortura”, con extracción de raíz, valoración y puede que implante en el mismo acto. Os lo contaré, aunque antes pasaré una semanita en Alburquerque.
JR
Lee mas:
Mi experiencia en el TAC

